Horas antes de lo que podría ser el partido más importante de un club larense en la historia del fútbol venezolano, escribo éste artículo para resaltar un poco el impacto que ha tenido el Club Deportivo Lara en la rutina de la población barquisimetana.
El fútbol en Venezuela siempre fue un “chiste malo” que no querías escuchar. Corto, sin muchos recursos ni vueltas para llegar al meollo del asunto, dudas si al final te hará reír, mas estás seguro que no te divertirá. Ir a los estadios venezolanos era una actividad propia de familias de origen europeo que poseían la posibilidad de ver algunos partidos de la liga española o del calcio italiano los fines de semana en sus televisores.
Podríamos decir que todo cambió desde finales de la década de los 90. Cuando se fue masificando el acceso a los servicios de televisión por cable y/o satelital en los hogares del país. A partir de éste período se inició el crecimiento del número de seguidores venezolanos de los clubes más importantes de Europa y Suramérica. Sin embargo no fue sino hasta después del Mundial de Francia 98 cuando en realidad se empezó a consolidar en nuestra rutina el ver partidos ligueros los fines de semana y los de torneos continentales a mitad de las mismas.
Pero era todo Brasil, Argentina, Italia, Alemania, Holanda, Inglaterra... en cuanto a las selecciones nacionales que se llevaban nuestros rezos, alegrías y lamentos, aún cuando a ellos ni les salpicaba. Y en cuanto a clubes sucedía prácticamente lo mismo. Si bien había espacio en la agenda venezolana para el balompié, no lo había para el hecho en casa.
La Vinotinto
Neguémoslo o no, los gritos de Jesús Eduardo Acosta en las transmisiones de los partidos de la selección nacional nos mantenían pegados a RCTV cada vez que se realizaba una transmisión de un encuentro amistoso u oficial. Pero seguía siendo todo moda, todo superficial, todo lleno de análisis prematuros por parte de una fanaticada que solo había escuchado nombrar al Deportivo Táchira, Estudiantes de Mérida y Caracas FC alguna vez en sus vidas.
Copa América
Definitivamente el torneo continental realizado el 2007 fue lo mejor que le ha pasado al fútbol nacional en su historia. Estadios nuevos, actuaciones destacables de la selección y una nueva planificación para la liga local fueron los mejores regalos que nos dejó el certamen. La regla del juvenil obligatorio en cancha dio sus frutos al clasificarnos a nuestro primero mundial en la historia del país (Mundial sub-20 Egipto 2009), además la expansión de la liga a 18 equipos le otorgó un estatus más competitivo, donde con la reactivación de la Copa Venezuela se obligó a los clubes a manejarse de mejor forma en muchos aspectos.
Y desde allí el "chiste malo" empezó a tomar otra forma, con mejores argumentos, nuevos personajes y un final que si bien sigue siendo impredecible, nos divierte a muchos. El venezolano ahora conoce a los grandes y los chicos de su liga, acude a los estadios, usa los colores de su club, grita los goles, sufre los empates, llora las derrotas y celebra las victorias como antes ni siquiera lo soñó.
Y llegan los rojinegros
Por allá por el 2006 el club denominado Guaros FC ya levantaba interés en los larenses y dejaba poco a poco a un lado, no sin crear rivalidad, al mítico Unión Lara. Era un club nuevo, con poder económico, con categorías inferiores organizadas, con jugadores famosos en sus plantillas y sobre todo: con bríos y ganas de ganar. Si me disculpan los seguidores del Unión, la gente empezó a apoyar a Guaros FC no sólo por el alcance económico que tenía, sino también por el espíritu ganador que siempre mostró el equipo, sustancial diferencia que resaltó de inmediato con su rival local, el cual ya había desperdiciado varias oportunidades para lograr el ascenso a la primera división de manera digna.
Después de algunos cambios administrativos, Guaros FC pasaría a denominarse como es actualmente: Club Deportivo Lara. Apoyado en una corta pero exitosa historia, un estadio de buena calidad, una plantilla que promovía el trabajo de las inferiores y una directiva que siempre mostró ganas de seguir adelante, el CD Lara fue manteniéndose no sólo en la primera división nacional, sino también en los puestos superiores de mitad de tabla.
Fénix larense
Pero no todas son de cal, aunque tampoco de arena. Después de haber alcanzado la clasificación a la Copa Sudamericana, el equipo tuvo la peor de sus temporadas en la primera división. Después de llegar incluso a sentir el olor al descenso, logró salvarse y mantenerse en la élite del fútbol nacional.
Este período significó un impulso para el club que, acompañado por una nueva directiva, decidió invertir a toda costa en uno de los mejores proyectos futbolísticos que se han gestado en nuestro país hasta el momento. El fichaje de Eduardo Saragó como DT sembró mucha ilusión en la golpeada afición larense, que veía como llegaban al club viejas pero importantes glorias del fútbol venezolano.
Hablo de José Manuel Rey, Miguel Mea Vitali, David McIntosh y Rafael Castelín, quienes acompañados de jugadores de buena categoría y refrescados cada vez que lo necesitaron por el empuje de los canteranos, fueron de a poco creando una verdadera máquina de crear buen fútbol y más importante aún: ganar los partidos con pegada y autoridad.
El presente del Club Deportivo Lara es único y envidiable por todos los clubes de nuestro fútbol, incluso los más antiguos y ganadores de nuestra liga. Posee una de las mejores plantillas, la asistencia al estadio es mejor que nunca, acaba de empatar el récord de imbatibilidad, es el campeón invicto del torneo apertura, ganó su cupo para la próxima Copa Sudamericana y está a solamente tres puntos de lograr el campeonato absoluto de la liga venezolana de fútbol.
"Los chivos" no sólo es un apodo popular, es un equipo que forma parte del pueblo larense y que a cada fin de semana lo tiene metido en el Metropolitano de Lara o sentado frente al televisor mientras usa la franela rojinegra. Es un colectivo que se ha ganado la atención de la prensa nacional e internacional como premio a un trabajo que ya ha dado sus primeros frutos, y cuyos protagonistas pueden sentirse orgullosos de que sus nombres suenan día a día en los labios de los niñós, adolescentes y adultos del estado Lara.
Sin duda un ayer sólido, un hoy para sentirse orgulloso y un mañana prometedor en el cual su afición confía en que se mantenga éste rendimiento que presentan en éstos momentos. Mis más sinceras felicitaciones a la organización del Club Deportivo Lara, quien ha sabido planificar y ejecutar los proyectos planteados y se ha ganado un lugar en el corazón y la memoria del pueblo larense. Ejemplo claro de una buena gerencia deportiva.