18 mayo, 2012

Sueño


La risa se vistió de hada
Entre cada sonido lucía fresca, encantada
Como queriendo escapar de esos labios
Y florecer igual que todas, en una rima, en un beso

No habían signos de locura
Menos retazos de dudas
Solo un puñado de frases
Que muchas veces callaban
Y daban paso al silencio
Al hastío, a la lluvia
A la pureza en cuestión

Todo se fundía en un sueño
Ligero, tibio, visible
Capaz de romper barreras
De crecer y ser flexible

No había espacios vacíos
Todo estaba ya colmado
No cabía el tiempo ni el destino
En éste tema de magias
Era más que sensaciones
Todo poesía, toda acrobacia
Se perdía entre la luz
Entre las horas descalzas

Seguía así viviendo un sueño
En su bosque, en su plaza
Atrapado en su dueño
Con ganas de continuar en alza

Aún dentro de tanta vida
Aún dentro de tanto amor
Algo estaba en su cabeza
Despertar, sentir dolor

05 mayo, 2012

Vamos Chivos


Horas antes de lo que podría ser el partido más importante de un club larense en la historia del fútbol venezolano, escribo éste artículo para resaltar un poco el impacto que ha tenido el Club Deportivo Lara en la rutina de la población barquisimetana.

El fútbol en Venezuela siempre fue un “chiste malo” que no querías escuchar. Corto, sin muchos recursos ni vueltas para llegar al meollo del asunto, dudas si al final te hará reír, mas estás seguro que no te divertirá. Ir a los estadios venezolanos era una actividad propia de familias de origen europeo que poseían la posibilidad de ver algunos partidos de la liga española o del calcio italiano los fines de semana en sus televisores.

Podríamos decir que todo cambió desde finales de la década de los 90. Cuando se fue masificando el acceso a los servicios de televisión por cable y/o satelital en los hogares del país. A partir de éste período se inició el crecimiento del número de seguidores venezolanos de los clubes más importantes de Europa y Suramérica. Sin embargo no fue sino hasta después del Mundial de Francia 98 cuando en realidad se empezó a consolidar en nuestra rutina el ver partidos ligueros los fines de semana y los de torneos continentales a mitad de las mismas.

Pero era todo Brasil, Argentina, Italia, Alemania, Holanda, Inglaterra... en cuanto a las selecciones nacionales que se llevaban nuestros rezos, alegrías y lamentos, aún cuando a ellos ni les salpicaba. Y en cuanto a clubes sucedía prácticamente lo mismo. Si bien había espacio en la agenda venezolana para el balompié, no lo había para el hecho en casa.

La Vinotinto
Neguémoslo o no, los gritos de Jesús Eduardo Acosta en las transmisiones de los partidos de la selección nacional nos mantenían pegados a RCTV cada vez que se realizaba una transmisión de un encuentro amistoso u oficial. Pero seguía siendo todo moda, todo superficial, todo lleno de análisis prematuros por parte de una fanaticada que solo había escuchado nombrar al Deportivo Táchira, Estudiantes de Mérida y Caracas FC alguna vez en sus vidas.

Copa América
Definitivamente el torneo continental realizado el 2007 fue lo mejor que le ha pasado al fútbol nacional en su historia. Estadios nuevos, actuaciones destacables de la selección y una nueva planificación para la liga local fueron los mejores regalos que nos dejó el certamen. La regla del juvenil obligatorio en cancha dio sus frutos al clasificarnos a nuestro primero mundial en la historia del país (Mundial sub-20 Egipto 2009), además la expansión de la liga a 18 equipos le otorgó un estatus más competitivo, donde con la reactivación de la Copa Venezuela se obligó a los clubes a manejarse de mejor forma en muchos aspectos.

Y desde allí el "chiste malo" empezó a tomar otra forma, con mejores argumentos, nuevos personajes y un final que si bien sigue siendo impredecible, nos divierte a muchos. El venezolano ahora conoce a los grandes y los chicos de su liga, acude a los estadios, usa los colores de su club, grita los goles, sufre los empates, llora las derrotas y celebra las victorias como antes ni siquiera lo soñó.

Y llegan los rojinegros
Por allá por el 2006 el club denominado Guaros FC ya levantaba interés en los larenses y dejaba poco a poco a un lado, no sin crear rivalidad, al mítico Unión Lara. Era un club nuevo, con poder económico, con categorías inferiores organizadas, con jugadores famosos en sus plantillas y sobre todo: con bríos y ganas de ganar. Si me disculpan los seguidores del Unión, la gente empezó a apoyar a Guaros FC no sólo por el alcance económico que tenía, sino también por el espíritu ganador que siempre mostró el equipo, sustancial diferencia que resaltó de inmediato con su rival local, el cual ya había desperdiciado varias oportunidades para lograr el ascenso a la primera división de manera digna.

Después de algunos cambios administrativos, Guaros FC pasaría a denominarse como es actualmente: Club Deportivo Lara. Apoyado en una corta pero exitosa historia, un estadio de buena calidad, una plantilla que promovía el trabajo de las inferiores y una directiva que siempre mostró ganas de seguir adelante, el CD Lara fue manteniéndose no sólo en la primera división nacional, sino también en los puestos superiores de mitad de tabla.

Fénix larense
Pero no todas son de cal, aunque tampoco de arena. Después de haber alcanzado la clasificación a la Copa Sudamericana, el equipo tuvo la peor de sus temporadas en la primera división. Después de llegar incluso a sentir el olor al descenso, logró salvarse y mantenerse en la élite del fútbol nacional.

Este período significó un impulso para el club que, acompañado por una nueva directiva, decidió invertir a toda costa en uno de los mejores proyectos futbolísticos que se han gestado en nuestro país hasta el momento. El fichaje de Eduardo Saragó como DT sembró mucha ilusión en la golpeada afición larense, que veía como llegaban al club viejas pero importantes glorias del fútbol venezolano.

Hablo de José Manuel Rey, Miguel Mea Vitali, David McIntosh y Rafael Castelín, quienes acompañados de jugadores de buena categoría y refrescados cada vez que lo necesitaron por el empuje de los canteranos, fueron de a poco creando una verdadera máquina de crear buen fútbol y más importante aún: ganar los partidos con pegada y autoridad.


El presente del Club Deportivo Lara es único y envidiable por todos los clubes de nuestro fútbol, incluso los más antiguos y ganadores de nuestra liga. Posee una de las mejores plantillas, la asistencia al estadio es mejor que nunca, acaba de empatar el récord de imbatibilidad, es el campeón invicto del torneo apertura, ganó su cupo para la próxima Copa Sudamericana y está a solamente tres puntos de lograr el campeonato absoluto de la liga venezolana de fútbol.

"Los chivos" no sólo es un apodo popular, es un equipo que forma parte del pueblo larense y que a cada fin de semana lo tiene metido en el Metropolitano de Lara o sentado frente al televisor mientras usa la franela rojinegra. Es un colectivo que se ha ganado la atención de la prensa nacional e internacional como premio a un trabajo que ya ha dado sus primeros frutos, y cuyos protagonistas pueden sentirse orgullosos de que sus nombres suenan día a día en los labios de los niñós, adolescentes y adultos del estado Lara.

Sin duda un ayer sólido, un hoy para sentirse orgulloso y un mañana prometedor en el cual su afición confía en que se mantenga éste rendimiento que presentan en éstos momentos. Mis más sinceras felicitaciones a la organización del Club Deportivo Lara, quien ha sabido planificar y ejecutar los proyectos planteados y se ha ganado un lugar en el corazón y la memoria del pueblo larense. Ejemplo claro de una buena gerencia deportiva.

27 abril, 2012

Voces

Gracias a las publicaciones de Hwangcho y a su constante publicidad hacia la poesía, específicamente algunas semanas atrás, decidí adentrarme de a poco dentro de este maravilloso mundo de las rimas, los versos y las sinalefas.

He acá una de mis creaciones al respecto...

Y busqué dentro de mí
Aquellas voces de ayer
Algunas callaron
Se fueron con el recuerdo
De algo que no coincidía
Pero del que algún día hablaron

¡Acá estamos! Gritaron otras
Con ganas de mantener
Algo que aún no está perdido
Y bajaron sus cabezas
Cuando les miré a los ojos
Anticipando así, cuál era su destino

Pero al fondo estaban
Calladas, calmas, sonrientes
Voces sólidas y honestas
Las que gritarán por siempre

Esas que me hablan de tí
Las mismas que algún día escuchaste
Aún sin saber que decían
Siempre cuidaron de no engañarte

13 marzo, 2012

Masoquismo organizado, o… ¿Cómo es que ahora juego al rugby?


Durante el verano europeo del 2007, vi algunos partidos del Mundial de Rugby realizado en Francia. Impulsado por la gran actuación que tuvo la selección de Argentina (pues sí, al igual que en el fútbol… en éste deporte también se empieza siendo pastelero) seguí casi al día las instancias finales de dicha competición, lo cual despertó el interés en mí hacia éste deporte.

Sin embargo no fue sino hasta que por medio de un amigo que conocí en AIESEC, quien juega rugby desde casi 10 años, me enteré que existían varios clubes en Barquisimeto, mi ciudad actual. La invitación a practicar no se hizo esperar y tampoco las carcajadas como respuesta negativa, pues mis escasos 170cm y 65Kgs me decían que no más allá de que las frases típicas tipo “hay gente mas pequeña y liviana que tú”, “existen posiciones para tu físico” y “ganas peso con la práctica”.

Cuatro años después la Webb Ellis Cup se trasladó a Nueva Zelanda, país cuya selección de rugby es seguramente una de las primeras cosas que nos llegan a la mente cuando pensamos en éste deporte. Esta vez vi casi todos los partidos del mundial e incluso investigué sobre la historia, los jugadores, los clubes, las reglas y demás pormenores. Mas lo que me impactó de mayor manera fue efectivamente la cantidad de jugadores de baja estatura que participaron en la competición, confirmando así cada una de las frases que mi pana me dijo.

Con toda esa curiosidad en mente y ciertos antecedentes a mi favor, decidí asistir a mi primera práctica. Una vez allí me enseñaron los principios básicos del juego y las delimitaciones del campo, me asignaron una posición provisional en uno de los dos equipos de la práctica y a luego a jugar con un grupo mezclado de novatos y experimentados para ir aprendiendo con el ensayo y error. Fue bastante amena esa primera experiencia ya que no recibí golpe alguno e incluso logré anotar un try.



Pero… ¿qué tiene de atractivo el rugby, si es solo llevar golpes? Es mucho más que eso, jugar un deporte simplemente por golpear o recibir golpes no tiene sentido acá porque no es un deporte de combate. Es un juego de contacto por equipos, donde hay que aprovechar al máximo los espacios y mantener en movimiento la pelota el mayor tiempo posible, la finalidad ya sabemos que es anotar en el área de gol del contrario y obviamente defender la propia mediante la disputa constante de la posesión.

Sin embargo lo que hace al rugby tan interesante son precisamente sus valores. La hermandad en los equipos, el respeto a las reglas, a los jueces y al rival, hacen que la humildad del ganador y el honor al vencido sean un reflejo espontáneo y claro del alto espíritu deportivo que posee un jugador de rugby. Hoy digo con toda propiedad que pocos deportes organizados poseen tan establecidos éstos valores o que luchan con tanto ahínco por mantenerlos como lo hace el rugby.

El rugby es un deporte limpio dentro y fuera del campo; es un deporte rudo, de contacto, sí… pero todo esto apegado a reglas bastante bien establecidas que todo jugador debe seguir para no perjudicar a su equipo. Ya que las faltas acá se cobran sin parpadeo y son lo bastante costosas como para no querer cometerlas de nuevo.

Dentro de éste deporte se predica la solidaridad y el respeto entre los equipos, es por ello que es muy frecuente que después de cada partido los equipos se reúnan para compartir comidas, bebidas y hablar sobre rugby. Algo que solamente he visto entre equipos amigos de softball universitario. Jugar al rugby es vivir el deporte en una de sus máximas expresiones tanto dentro como fuera del campo, es conocer, practicar y defender la deportividad por encima de todas las cosas; con la mínima intención de dañar al rival o de sacar ventaja de manera sucia.

Solo tengo 5 meses practicando éste deporte y ya puedo decir que tengo mis posiciones fijadas al respecto. Para aquellas personas que esté interesadas en practicarlo, les recomiendo que investiguen sobre las reglas y los valores del juego en la página de la International Rugby Board. Y que de antemano se mentalicen a acostumbrase a una mejor rutina de alimentación y a realizar ejercicios con frecuencia para mejorar su desempeño en el deporte y disminuir el riesgo de lesiones.

¿Los golpes? Sí, están a la orden del día. Solo con el aprendizaje de la buena técnica, la rutina de ejercicios y la práctica constante se pueden evitar las lesiones que se generan del contacto. El rugby es un deporte para todas las edades y para todos los tamaños porque existen posiciones bastante bien demarcadas en cada equipo y cada una de ellas debe poseer jugadores de características diferentes. Así que los invito a mirar el rugby desde una óptica más profunda y distinta, y porqué no… a adentrarse en el mundo de éste gran deporte.

22 febrero, 2012

Frío, pero con ritmo

La finalidad de éste blog no es precisamente criticar, recomendar o escribir sobre artistas, discos, presentaciones o cualquiera otra actividad relacionada directamente con la música. Pero debido a que mi actual política es reducir los límites en cuanto a los tópicos a cubrir, y sí… aumentar la frecuencia de las publicaciones, en ésta oportunidad me tomo la libertad de recomendar una banda.

Este grupo lo conocí en una tarde de visita a mi pana @GuidoJesus, quien le dio play a su iTunes sin mencionar palabra alguna al respecto y luego de unas cinco canciones yo le pregunté por el nombre del “solista”, porque me parecía que era simplemente un tipo. Me dijo “Se llama The Whitest Boy Alive y es alemán”, con lo que me adentré más en mis erradas sospechas y de inmediato me imaginé un teutón con dreadlocks tocando en alguna calle de Berlín. 

Pero no, se trata un cuarteto noruego/alemán que canta en inglés y cuyo principal género es el funk. Sí, el funk, un género que generalmente relacionamos con un grupo de afroamericanos repartiendo sonrisas por doquier y poniendo a bailar hasta el más reacio, o últimamente con el pana británico que usa sombreros de forma peculiar inspirados en tribus indígenas norteamericanas.

En fin, éstos panas de origen nórdico son producto de la unión del multifacético Erlend Øye, quien previamente había presentado proyectos bastante interesantes como Kings Of Convenience y Peachfuzz, mostrando así su afinidad y talento para componer ritmos cálidos y frescos inspirados en los patrones del bolero, la bossa-nova y el flamenco entre otros.

The Whitest Boy Alive (cuyo nombre nunca dejaré de asociarlo con un chiste racista) es una mezcla de lo que mencioné, funk con pequeños toques electrónicos. Presentan una batería rápida y bien adaptada a los compases bailables que demanda el género, un bajo excepcional que marca en gran manera el estilo de la banda y le da vida a todas y cada una de las canciones sin importar el aire gris que alguna de ellas pueda sugerir, una guitarra limpia de sonido brillante que sólo una Fender Telecaster puede ofrecer lista para agregar los enérgicos riffs y melódicos lycs a los temas, y la tibia voz de Erlend Øye que define perfectamente la temperatura de la banda.

Poseen dos trabajos discográficos: Dreams (2006) y Rules (2009), entre los cuales se mantiene el estilo musical de la banda y se nota del primero al segundo la introducción de teclados y elementos electrónicos que enriquecen el sonido en gran forma. Ambos poseen artworks de corte minimalista que también acompañan el concepto musical propuesto y una distribución similar de los temas en cuanto a la velocidad de los mismos. Las letras se basan principalmente en relaciones amorosas y diálogos entre amigos.

Lo que me sorprende de ésta banda es la facilidad de crear ritmos que se colocan perfectamente en el punto de equilibro entre el chillout y el groove. Provoca bailar, mas no acabar el trapo; relajarse, mas no dormirse. Una verdadera muestra de que al mezclar la fría y dura nieve nórdica con la suave arena de las playas mexicanas puedes producir cosas que gusten en ambos lados del Atlántico.