31 agosto, 2010

Continuar Soñando

La realidad y los sueños generalmente van de la mano. La primera te golpea, te enseña y te invita a seguir con un empujón en la espalda cada vez que te caes y te levantas, mientras que los sueños nos ofrecen una vía de escape de lo que no nos gusta de nuestra realidad.

Soñar no es fácil, a pesar de lo que muchos digan. Porque soñar, no es imaginarse un mundo distinto o paralelo donde cambiamos lo que nos rodea, con quienes convivimos e incluso quienes somos. Los sueños son simples extensiones de nuestra realidad, proyecciones que generalmente son mejores de lo que tenemos, de lo que somos, de lo que perseguimos.

Los sueños se alimentan de nuestra realidad, no de nuestra imaginación. Porque soñar utopías, diálogos no posibles, escenarios perfectos y personajes pintorescos es simplemente eso mismo: imaginación. Los verdaderos sueños; los que importan, los que nos definen, los que nos hacen cambiar, los que debemos seguir; empiezan siendo deseos hasta que los asumimos como realidades futuras y les damos un nombre que les aporta seriedad y compromiso: metas.

Esas metas que tenemos en mente nos marcan el día a día, nos dicen los rumbos a tomar, las decisiones por escoger, llegando inclusive a apartarnos de nuestra realidad y fundirnos en el puro deseo de consumar ese sueño en la realidad que deseamos. Simples anhelos de cambiar lo que fuimos, lo que somos o lo que tememos llegar a ser.

Si vivimos sin sueños es porque ya lo tenemos todo, porque ya la felicidad nos ha abrumado y no hay nada más que desear. Pero precisamente la felicidad, es efímera, escurridiza, temporal, quizás un sueño más de todos nosotros que parte de nuestra cruda realidad y nos impulsa a seguir creando metas para perseguir esos continuos sueños y alcanzarla de nuevo, aunque sea momentáneamente.

Soñar es desear con pasión, es aferrarse a un idea, es luchar por una meta, es querer cambiar nuestra realidad, es buscar alcanzar la satisfacción y una vez sentir que estamos vivos, que nuestra presencia en este mundo importa, que tenemos un propósito y queremos encontrar cuál es.

Imaginar no cuesta nada, soñar… depende de cuán grande sea tu sueño, tu deseo, tu pasión, tu perseverancia, tu fé, tu determinación y de qué tan lejos quieras llevar tu realidad. Soñar es vivir.

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