30 junio, 2011

Vuelvo

Hace pocos días asistí a un festival de oratoria realizado en Barquisimeto, y allí escuché las palabras sazonadas con fútbol, tango, religión, guerra, historia e idiosincrasia argentina, que no deja de ser latinoamericana. Roberto Meli, un gran cuenta cuentos (u orador, como prefiere ser llamado) cerró su magistral participación con un poema escrito por él, que después de unos escasos versos se convirtió en una improvisación desgarradora que removió las entrañas de todos los presentes y resaltó una vez más la alegría de estar vivos, de agradecer lo que tenemos, de amar cada día lo que somos, de nunca olvidar de donde venimos e igual de importante… de regresar algún día a nuestro hogar, a agradecer por lo bueno, lo feo, lo malo, por el pasado, el presente, por todo.

El título de ese poema lo tomo hoy prestado para encabezar éste post. De la misma manera me tomo la libertad y al atrevimiento de escribir un pequeño poema bastante parecido, porque yo también hoy digo Vuelvo:

Vuelvo a escribir las líneas
Líneas que  alguna vez escribí y pensé
Líneas llenas de vida, de alegría, de emoción
Líneas que alguna vez olvidé

Vuelvo a ser el mismo
Ese que algún tiempo estuvo perdido
Sofocado, confuso, incluso afligido
Pero que hoy se encuentra consigo

Vuelvo a sonreírle al mundo
A los desconocidos, a mi familia, a mis amigos
A sonreír desde adentro y querer compartirlo todo
A disfrutar estar solo, pero sin quedarme conmigo

Vuelvo a los lugares donde pertenezco
Lugares que siempre sentí míos
Pero que algunas veces estuve allí
Sin alimentarme de ellos

Vuelvo a sentir el síndrome
Síndrome de la segunda vida, o de la única que tenemos
Porque al final de todo
Si estamos vivos somos libres, y libres siempre seremos

Hoy reinicio este blog que dejé abandonar hace un tiempo, que se quedó perdido en escritos secos, duros, dizque filosóficos e intrínsecos, que no hablaban mas que de la dificultad que tenía para producir un par de líneas que pudiesen generar una sonrisa del otro lado del monitor. Desde hoy intentaré producir frescura, ligereza y sí, cosas que puedan alegrarnos el día, la mañana, la noche… el corazón, la mente y el espíritu. O al menos morir en el intento xD.

No más límites a la hora de postear, no más líneas editoriales acá… solo la libertad y la soltura de compartir lo mejor que pueda ofrecer por éste medio. No más escritos forzados carentes de color, no más reflexiones sacadas en media hora desde una habitación que solía ser triste. No más post sin una imagen, video, cita, poema o un enlace siquiera que nos haga ir un poco más allá, que nos haga pensar un poco más y que nos invite a seguir compartiendo.

Polilandia es ahora territorio libre de frustraciones reprimidas, y no hay fronteras acá… todos y todas son bienvenidos.

1 Comentarios:

carlosalbertomcy dijo...

Esto me recuerda bastante a un post muy similar que hice en un blog que tenía en el pasado. Como la espada samurai y miles de otras cosas, las letras son un camino. En base al par de años de experiencia que han pasado desde que escribí ese post, te puedo comentar que el camino de las letras se recorre mejor con honestidad incondicional, y esa honestidad, aunque a veces te va a retar y a incomodar que jode, también te va a llevar a vivir la vida de una forma más auténtica y te dará mejores ratos, lo que se va a reflejar en mejores letras y a su vez esas letras van a modificar tu propia realidad, cerrando el círculo hacia arriba. Échele bolas entonces sin importar nada, que la escritura trae muy buenas sorpresas. Saludos maracayeros y éxito, mi pana, hay que apoyar al gremio de escritores aficionados...